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Idealizador

Antônio Gonçalves da Silva, el idealizador

 

 

Idealizador

Radio Floresta fue la recuperación natural de la personalidad de Antonio Gonçalves da Silva. Él llegó a Gramado en 1.950 por causa de una lesión ocular que lo limitaba para ciertos tipos de actividades que ejercía en Cachoeira del Sur, donde trabajaba desde que se mudó de su tierra natal, San Luis Gonzaga.

 

Tenía una naturaleza que contagiaba por la simpatía y dedicación permanente a los intereses ajenos en general. Pronto fue absorbido por la sociedad gramadiense, transformándose en una de las personas más estimadas. La estima nació por muchas cualidades, más su amor por la música fue la que lo marcó. Desde el comienzo fue parte de grupos vocales e instrumentales como Taugarás, compuesto por él, Nelson Tissott, Roberto Sperb, Luis Menezes Canto y Osvaldo Tissott, que eran invitados a participar de reuniones sociales privadas. Sentía apego por las serenatas, música que se cantaba por las noches en las ventanas de amigos y enamorados, muy populares en su época, lo que realizó hasta el fin de su vida con compañeros de diversas generaciones. Cuando él murió, también en Gramado murieron las serenatas.

 

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Su gusto por el arte siempre fue cultivado paralelamente con sus actividades profesionales, llegó también al teatro, siendo uno de los fundadores del Centro Artístico y Cultural de Gramado, precursor del actual Centro Municipal de Cultura. Su talento como actor fue marcado en esa época y consagrado por respetables registros históricos.

 

Como pude percibirse, Antonio tenía la comunicación como don natural, lo que comenzaba a manifestarse como hombre de radio en Cachoeira. Y llegó el momento en que resolvió ofrecer esa habilidad a Gramado.

 

Al inicio creó un servicio de alto-parlantes y después, inocentemente, una emisora de radio sin pedir permiso a ninguna institución oficial. Su hijo, Marco Antero, describe muy bien la trayectoria de ambos, mostrando claramente como la comunidad gramadiense confió en Antonio Gonçalves, incorporándose a las iniciativas propuestas por Radio Floresta, como si ella fuese tan oficial como cualquier otra del país. Ese grado de confianza para el fundador, siempre fue motivo de orgullo particular y estímulo para actitudes públicas transparentes, fuesen ellas correctas o equivocadas.

 

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Lo narrado por su hijo, pertenece a una época muy especial. Como municipio, Gramado se comenzaba a abrir al turismo. Los viejos hoteles de la época de oro de la cuidad, daban sus últimos suspiros dentro de una triste inactividad parcial o total. Aún no habían sido construidos edificios de departamentos. En las calles se enfilaban casas de madera aproximando personas que se conocían por varias generaciones. Las casas no precisaban llaves, solitarias caminatas nocturnas solo podían ser perturbadas por fantasmas y no se oía hablar de violencia, a no ser en algún baile de la periferia. Corrían los últimos años en que en Gramado se podía vivir sin miedo a alguna cosa. Tal vez el no sentir temor ha sido parte de los estímulos que llevaron a la creación de una estación de radio dentro de la más evidente ilegalidad.


La fascinación por la comunicación que caracterizó a Antonio Gonçalves da Silva, puede ser confirmada por el hecho que en 1.992 estuvo como locutor de radio Excelcior de Gramado y en enero de 1.993 calló para siempre.

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